miércoles, 1 de octubre de 2008

UN DVD PARA LA ISLA DESIERTA

Después de tantos años escuchando música, a veces me parece que es difícil que algo nuevo pase al archivo de los mejores recuerdos. Y sin embargo, el día en que me hice con el DVD del oratorio “Theodora” de Händel tuve la sensación de haber encontrado una de esas cosas que, en el famoso juego de la isla desierta, me llevaría puesto sin falta, o salvaría del incendio o qué sé yo…


Fue una representación en Glyndebourne en el 96 con una puesta en escena de Peter Sellars que –aunque no siempre me entusiasma: el Julio César, por ejemplo, me parece gratuito- esta vez estuvo acertadísimo. El coro que se mueve con la letra del texto, de modo que se visualiza el juego de las distintas voces, es un hallazgo que ya he visto copiado alguna que otra vez (y con menos acierto, dicho sea de paso), pero es que todo el movimiento de actores es conmovedor.



William Christie con la “Age of Enlightment” están monumentales y los solistas, Upshaw y la Hunt-Lieberson (a la que tanto echo de menos), Daniels y Croft, dan, todos y cada uno, unas actuaciones tal vez en algún momento no impecables, pero tan emotivas, tan potentes y sin embargo tan delicadas , que hacen del disco un auténtico tesoro. Al menos para mí.



A menudo digo que yo escucho la música con los omóplatos. Esta es de esas obras enternecedoras que me tienen dos horas en permanente estado de escalofrío. Y a veces, como en el dúo final, lo confieso, al borde de las lágrimas.


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