jueves, 25 de septiembre de 2008

EL ÚLTIMO CONCIERTO

En realidad ha habido ya algunos después, pero el último concierto memorable al que he asistido y del que quiero dejar constancia en este álbum de recuerdos (también, para decirlo todo, un poco a modo de prueba de cómo jugar con el blog) fue el 5 de Agosto en la Plaza Mayor de Madrid. Daniel Barenboim dirigía a la East-West Divan Orchestra en la sinfonía concertante de Haydn (que no se escuchó especialmente bien, la verdad: ni las condiciones acústicas de la plaza ni la amplificación ayudaron) y en el primer acto de la Valquiria de R. Wagner, con Angela Denoke, Simon O'Neil y John Tomlinson como solistas.



Ya ha pasado demasiado tiempo para entretenerse en recordar las circunstancias: el calor horroroso del día dio paso a una noche agradable, la espera, primero en la cola y luego ya en las sillas con pruebas de sonido incluidas, bastante llevadera, en fin todo menos dramático de lo que era de temer.

Pero sí pasó al recuerdo para mucho tiempo una versión de frescura adolescente (probablemente la joven orquesta ayudó al efecto) deslumbrante. Con una Denoke que si no con el gesto -era un concierto después de todo- hizo drama con la voz: el estremecedor "piano" de la frase que acaba
ihren Klang hört' ich als Kind, por ejemplo, será dificil de olvidar. Como la potencia y el brillo de las agudos de O'Neil o el excelente Hunding, a la vez brutal y digno, como a mí me parece que debe ser, de Tomlinson.

He tenido la suerte de escuchar en directo a Angela Denoke varias veces ya, desde el Tannhauser de hace unos años también con Barenboim a los más recientes Wozzeck o Makropulos. Y la verdad me parece una de las buenas voces que se pueden escuchar hoy, y lo que casi es más importante como anda el mundo de la ópera, una de las que canta con mayor inteligencia. Con suerte no será la última vez que hable de ella aquí.

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