miércoles, 24 de septiembre de 2008

BEGIN THE BEGUINE

Empezar, empezar…


Empiezo por explicar que el título Begin the beguine , además de una manera de romper el maleficio del "blog en blanco", es un poco una broma privada, una referencia al cuento de Murakami en que la versión de Julio Iglesias del clásico de Cole Porter resulta un suplicio para las tortugas. Y eso me sirve para explicar que la idea de este blog es contar lo que me gusta (o no) de las cosas que me gustan: así que hablaré sobre todo de libros, de música, tal vez algo de cine o poesía… de cosas que me parecen hermosas, conmovedoras, de esas cosas que uno, cuando está solo, quisiera compartir. O no.



Por eso lo llamo “El palacio de la memoria”. En “Hannibal”, la tercera novela de Thomas Harris sobre el mítico Dr. Lecter, en la que se basa la que, por cierto, es para mí la mejor película de la serie, se explica que el refinado doctor resistió los años de aislamiento en la cárcel viviendo mentalmente en un “palacio de la memoria” que se había construido con los lugares, decorado con los cuadros y esculturas, probablemente –añadiría yo- habitado por los amigos, cuyo recuerdo le podía servir para salvarse de la oscuridad, el aislamiento, la tristeza, la miseria.



Esa es un poco mi idea. Me temo que algo tan heterogéneo y tan personal no tenga un éxito arrollador en el –también superpoblado- mundo de los weblogs. Pero reconozco que al decir “me temo” no soy demasiado sincero. La verdad es que no me puede importar menos. Lo hago por puro recreo personal.


O no. O sea, que también lo hago porque siento que me estoy perdiendo algo en este mundo de la web del que sé tan poco y me fascina la idea de la interactividad de desconocidos a través de los blogs. Así que habrá errores: desde el principio pido que se me disculpe y confío en ir aprendiendo mientras hago camino.


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